Mi cockring no me deja pensar

28/09/2012

25S

31/05/2012

Sin vergüenza

¿Eres de los que opina que la pluma histriónica de Boris Izaguirre en Crónicas Marcianas afectaba negativamente al colectivo gay? ¿o que el personaje Fidel en Aída perjudica la lucha por nuestros derechos?

¿Eres de esos que piensa que las musculocas de tanga alto, las piernas velludas sobre tacones o el gloss bajo un bigote menoscaban la legitimidad de nuestras reivindicaciones el día del Orgullo?

¿Crees que merece más respeto un gay sin pluma que uno que se vista con bata de cola y al que se le encienda la vida imitando a La Jurado (diosa la tenga entre sus senos)?

Algunos creen que la lucha por normalizar nuestras vidas en la sociedad significa encajar en los moldes de comportamiento que ciertas mentes biempensantes consideran apropiados. Otros creemos que la normalización supone terminar con los prejuicios asociados a los roles que se supone que debemos asumir en tanto que hombres y mujeres, para abrir un nuevo periodo de convivencia en el que se respete la libertad de cada individuo para expresar su personalidad al margen de los convencionalismos sociales.

El desfile del día del Orgullo LGBT se abre en Madrid con miembros de ONGs, partidos políticos y sindicatos con todo tipo de eslóganes reivindicativos. Suelen vestir como cualquier otro día y rara vez protagonizan las fotos de los medios reaccionarios que cubren el evento. La manifestación continúa con carrozas que presentan diferentes microcosmos de la realidad que conforma el arcoíris LGBT: Transexuales, lesbianas, musculosos, travestís, fetichistas de los uniformes y de todo tipo de materiales (cuero, látex, guatiné…), drag-queens, orondos osos, peludos lobos, saltarinas gacelas Thomson… Este suele ser el objetivo de las cámaras de La Razón, ABC o Intereconomía. El patrón es siempre el mismo: Escogen a los manifestantes que ofrezcan una imagen que escandalice a sus lectores por cuestionar lo que ellos consideran “decente”, para prestarse a continuación a un repetitivo discurso homófobo que suele terminar con algo parecido a “¿de verdad cree usted que Dios aprobaría que esos 2 hombres pintados como puertas y vestidos de mujer adoptasen un niño?”.

Según el diccionario de la RAE, la decencia define por igual recato y honestidad, y quizás de ahí venga un juicio que mezcla maliciosamente al monje con su hábito, olvidando lo sabio que es nuestro refranero al respecto. Igual ha llegado el momento de redefinir el concepto de decencia dado que hay muchas putas muy honradas aunque poco recatadas y mucho sinvergüenza con la camisa del traje perfectamente abotonada hasta el cuello.
Hace tiempo tuve ocasión de ver salir de uno de los edificios de la City londinense a un ejecutivo con un elegante traje chaqueta y… tacones. Lo más sorprendente de la escena para mí, como español, es que nadie parecía sorprendido a nuestro alrededor. En España dudo mucho que ningún banco contratase a un hombre -por bueno que fuera su CV- si, por la razón que fuese, quisiera llevar tacones; aunque mejor nos hubiera ido si en vez de gestores corruptos con blancos calzoncillos, nuestras cajas hubiesen sido dirigidas por honrados gestores con bragas de encaje.

Por otro lado, conozco no pocos gays que critican el “carnaval” en el que dicen que se ha convertido el Orgullo. Se avergüenzan de todo lo que condenan los prejuicios de esas personas que, si pudiesen, nos volverían a encerrar en los armarios de las peores dictaduras, fascistas, comunistas o religiosas –que poco importa la diferencia cuando se trata de lesbianas, gays y transexuales-. Tolerar a los que “no se les nota” siempre que “lo lleven con discreción” forma parte de ese hipócrita “don’t ask, don’t tell” que, con la excusa de que la orientación sexual es un asunto privado, intenta robarnos la libertad de vivir públicamente nuestra orientación afectiva, tan pública como la de cualquier pareja hetero que pasee de la mano mostrando su amor por cualquier calle de cualquier pueblo de España.

El sentimiento de orgullo que visibilizamos cada 28 de junio defiende la diversidad y la libertad. Los que abren la manifestación llevan años –cuando no toda la vida- luchando para los que la cierran puedan bailar sobre tacones soltando toda la pluma que les salga del coño, tengan pene o vagina. Si no compartes este sentimiento, mejor quédate en casa. Si crees que nuestra sociedad será mejor en la medida en la que respete y proteja a las personas que la conforman para que puedan expresar con libertad su propia identidad entonces no importa si eres lesbiana, gay, trans, bi o heterosexual, con pluma o sin ella, con la raya a un lado o rubias coletas, con cristiano calzoncillo o tanga de lentejuelas, sé bienvenid@ porque compartimos una misma causa.

02/03/2012

Bésame, bésame mucho…

Filed under: Post desenchufado — Jenni F. @ 9:52 AM
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Comienza el besapié del Cristo de Medinacelli.

08/09/2011

Gehitu nº 70

“Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta”. Ana Botella, hortopolítica, en una entrevista con la Agencia EFE, sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. (11/10/2004).

Publicado originalmente en 2006 en flickr, ha sido incluído este mes en el nº 70 de la revista Gehitu.

21/08/2011

La Verdad de Dios y la ciencia.

El discurso del Papa a los profesores universitarios: “Los jóvenes necesitan auténticos maestros, personas convencidas en avanzar hacia la Verdad de Dios”.

20/08/2011

Ratzinger versus Priscilla

La reina del desierto contra la reinona del Vaticano.

17/08/2011

¿Cómo distinguir los confesionarios de los urinarios en el parque del Retiro?

Unos sirven cagar y los otros para cagarse en ellos. Ambos pueden servir para confesar los pecados… y para pecar. ¿Cómo distinguirlos entonces? Fácil. Por el olor. En los segundos no puedes tirar de la cadena.

22/05/2011

El Partido Porcular

Las letras tienen su importancia. No es lo mismo Espe culadora que Espe nculadora. No es lo mismo; pero es igual:

01/04/2011

2027 – 西班牙 (Predicción 6 de 6).

Mi séptima predicción de la serie España 2027 es probablemente la más obvia de todas: En 2027 todos chinos.

Tío Shin-Chan

Foto original de ledzep8 en Deviantart.

La Cibeles

Foto original de JFabra en Deviantart.

El Congleso de los Diputados

El Oso (Panda) y el Bambú.

La Glan Vía

28/08/2010

El Diario de Putricia

“¡Bienvenidas al Diario de Putricia! A nuestro siguiente invitado le han abandonado. Pero a diferencia de otros tantos que han sufrido ese mismo trance y han pasado por el plató de mi Diario para contar su patética historia y humillarse públicamente pidiendo que vuelvan a su lado, a él no le ha dejado una única persona, ni dos, ni tres… sino ¡todo su rebaño! Pido un fuerte aplauso para Antonio María…”.

(plas, plas, plas)

– “Dinos, Antonio María…”.

– “Ejem, perdona Putricia, pero prefiero que me llames Monseñor”.

– “Perdón. Díganos Monseñor ¿cómo es posible que le haya abandonado todo su rebaño?”.

– “Pues verás Putricia, todo empezó cuando este país se democratizó y las ovejas de mi rebaño empezaron a creerse libres de pensar en la posibilidad de que ¡Dios no exista! o lo que es peor aún, tener fe en el Altísimo; pero creer que pueden comunicarse con Él directamente, sin pasar por nosotros, sus pastores. Total, que las ovejas empezaron a descarriarse, a fornicar, a usar preservativos, a ir a after-hours, a votar al demonio rojo, a tomar drogaina, a escuchar la Ser… y ahora me encuentro solo, sin un alma que enderezar”.

– “Terrible testimonio Monseñor. Espero que mi Diario sirva para que su rebaño vuelva al redil, como Dios y la Conferencia Episcopal mandan. Pecadores, si nos estáis viendo, enviad un SMS con las palabras Sálvame Antonio Mari al 666 o corred a confesaos a la parroquia más cercana… esto, Monseñor, lo que está sobando no es el brazo del sofá, es mi pierna…”.

– “Uy perdón Putricia, si es que algunas presentadoras vais provocando…”.

– “Sí, claro, pero le recuerdo que es Putricia, no Puticia. Además yo cumplí los 18 hace ya muchos años…”.

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