Mi cockring no me deja pensar

31/05/2012

Sin vergüenza

¿Eres de los que opina que la pluma histriónica de Boris Izaguirre en Crónicas Marcianas afectaba negativamente al colectivo gay? ¿o que el personaje Fidel en Aída perjudica la lucha por nuestros derechos?

¿Eres de esos que piensa que las musculocas de tanga alto, las piernas velludas sobre tacones o el gloss bajo un bigote menoscaban la legitimidad de nuestras reivindicaciones el día del Orgullo?

¿Crees que merece más respeto un gay sin pluma que uno que se vista con bata de cola y al que se le encienda la vida imitando a La Jurado (diosa la tenga entre sus senos)?

Algunos creen que la lucha por normalizar nuestras vidas en la sociedad significa encajar en los moldes de comportamiento que ciertas mentes biempensantes consideran apropiados. Otros creemos que la normalización supone terminar con los prejuicios asociados a los roles que se supone que debemos asumir en tanto que hombres y mujeres, para abrir un nuevo periodo de convivencia en el que se respete la libertad de cada individuo para expresar su personalidad al margen de los convencionalismos sociales.

El desfile del día del Orgullo LGBT se abre en Madrid con miembros de ONGs, partidos políticos y sindicatos con todo tipo de eslóganes reivindicativos. Suelen vestir como cualquier otro día y rara vez protagonizan las fotos de los medios reaccionarios que cubren el evento. La manifestación continúa con carrozas que presentan diferentes microcosmos de la realidad que conforma el arcoíris LGBT: Transexuales, lesbianas, musculosos, travestís, fetichistas de los uniformes y de todo tipo de materiales (cuero, látex, guatiné…), drag-queens, orondos osos, peludos lobos, saltarinas gacelas Thomson… Este suele ser el objetivo de las cámaras de La Razón, ABC o Intereconomía. El patrón es siempre el mismo: Escogen a los manifestantes que ofrezcan una imagen que escandalice a sus lectores por cuestionar lo que ellos consideran “decente”, para prestarse a continuación a un repetitivo discurso homófobo que suele terminar con algo parecido a “¿de verdad cree usted que Dios aprobaría que esos 2 hombres pintados como puertas y vestidos de mujer adoptasen un niño?”.

Según el diccionario de la RAE, la decencia define por igual recato y honestidad, y quizás de ahí venga un juicio que mezcla maliciosamente al monje con su hábito, olvidando lo sabio que es nuestro refranero al respecto. Igual ha llegado el momento de redefinir el concepto de decencia dado que hay muchas putas muy honradas aunque poco recatadas y mucho sinvergüenza con la camisa del traje perfectamente abotonada hasta el cuello.
Hace tiempo tuve ocasión de ver salir de uno de los edificios de la City londinense a un ejecutivo con un elegante traje chaqueta y… tacones. Lo más sorprendente de la escena para mí, como español, es que nadie parecía sorprendido a nuestro alrededor. En España dudo mucho que ningún banco contratase a un hombre -por bueno que fuera su CV- si, por la razón que fuese, quisiera llevar tacones; aunque mejor nos hubiera ido si en vez de gestores corruptos con blancos calzoncillos, nuestras cajas hubiesen sido dirigidas por honrados gestores con bragas de encaje.

Por otro lado, conozco no pocos gays que critican el “carnaval” en el que dicen que se ha convertido el Orgullo. Se avergüenzan de todo lo que condenan los prejuicios de esas personas que, si pudiesen, nos volverían a encerrar en los armarios de las peores dictaduras, fascistas, comunistas o religiosas –que poco importa la diferencia cuando se trata de lesbianas, gays y transexuales-. Tolerar a los que “no se les nota” siempre que “lo lleven con discreción” forma parte de ese hipócrita “don’t ask, don’t tell” que, con la excusa de que la orientación sexual es un asunto privado, intenta robarnos la libertad de vivir públicamente nuestra orientación afectiva, tan pública como la de cualquier pareja hetero que pasee de la mano mostrando su amor por cualquier calle de cualquier pueblo de España.

El sentimiento de orgullo que visibilizamos cada 28 de junio defiende la diversidad y la libertad. Los que abren la manifestación llevan años –cuando no toda la vida- luchando para los que la cierran puedan bailar sobre tacones soltando toda la pluma que les salga del coño, tengan pene o vagina. Si no compartes este sentimiento, mejor quédate en casa. Si crees que nuestra sociedad será mejor en la medida en la que respete y proteja a las personas que la conforman para que puedan expresar con libertad su propia identidad entonces no importa si eres lesbiana, gay, trans, bi o heterosexual, con pluma o sin ella, con la raya a un lado o rubias coletas, con cristiano calzoncillo o tanga de lentejuelas, sé bienvenid@ porque compartimos una misma causa.

21/01/2011

La familia la inventó Jesús

Filed under: Dios te ama. Sí, a ti también,LGBT — Benito Pío @ 11:56 AM
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Francamente, tras el anterior post de Magdalena estoy pensando muy seriamente si seguir colaborando en este blog. A los 4 gatos que seguís lo que publica esta chica confundida por la naturaleza os quiero dedicar lo siguiente:

Todos los que estéis de acuerdo conmigo, por favor, haceos fans de la página de Cuca en Facebook: La familia la inventó Jesús.

14/07/2010

Destapando a las marcas homófobas

El Ministerio de Industria ha impuesto una sanción de 100.000 euros a Intereconomía por considerar ilícito un anuncio promocional de la propia cadena de televisión, con el que se según el Ministerio se trataba de desprestigiar a los homosexuales. Dicho anuncio se emitió 273 veces entre el 22 de julio y el 17 de septiembre del pasado año. Se trata, según las autoridades, de una infracción “grave” que vulnera el artículo 8 de la ley que incorporó al ordenamiento jurídico español una directiva comunitaria relativa al ejercicio de actividades de Radiodifusión Televisiva. El Ministerio de Industria ha considerado que el citado vídeo promocional vulnera el artículo de la citada ley que establece que la publicidad televisiva no puede atentar contra el debido respeto a la dignidad de las personas o a sus convicciones religiosas y políticas ni discriminarlas por motivos de nacimiento, raza, sexo, religión, nacionalidad y opinión.

El grupo de medios de comunicación Intereconomía, propiedad de Julio Ariza Irigoyen, empresario y ex diputado del Parlamento Catalán por el Partido Popular, no es el único medio que va más allá de lo que permite la libertad de expresión y fomenta el odio contra los homosexuales. Así, en Libertad Digital podemos ver actualmente un artículo de Pío Moa titulado “Soy homófobo, naturalmente”en el que declara que “la homosexualidad es una desgracia”, que el orgullo gay es una “repulsiva mamarrachada” gracias al patrocinio de Telefónica:

La anterior imagen no es un montaje, se puede ver actualmente en la entrada del blog de Pío Moa de donde he extraído las frases anteriormente citadas.

En otro de sus artículos, titulado “De normalidades, desgracias, cojos y homosexuales” y encabezado por el correspondiente banner publicitario de Movistar, Pío Moa afirma: “Un homosexual puede ser tan bueno o mejor que la mayoría como arquitecto, nadador o matemático, pero su homosexualidad no será “tan buena” como la normal: seguirá siendo una desgracia, que puede afrontar mejor o peor. Por hacer una comparación trivial, un cojo puede ser un gran empresario o científico, pero no logrará convencernos de que andar cojeando es tan bueno como andar normalmente”.

Puedes ayudar a que los patrocinadores del discurso homófobo en Intereconomía y Libertad Digital retiren sus campañas, demostrando así que son respetuosos con los derechos humanos y dejando de participar en un discurso que fomenta el odio contra las personas por su condición sexual sumándote a la campaña “Destapando a las marcas homófobas” que se está llevando a cabo a través de Facebook.

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