Mi cockring no me deja pensar

03/09/2013

Un chico cualquiera. Tú mismo.

Me gustaría comenzar el artículo proponiéndote un ejercicio. Imagina que eres un adolescente homosexual que vive en una ciudad pequeña. Intenta meterte en su piel:

No conoces otros chicos gays, y a veces te preguntas si algún compañero del instituto podría serlo. Pero la visibilidad de tus sentimientos no es una opción en un sitio en el que sabes que sentirse atraído por las personas del mismo sexo está mal visto. En ocasiones observas con envidia a tus amigos heteros y piensas en lo fácil que sería todo si te gustaran las chicas, pero sientes que no puedes cambiar algo que forma parte de ti desde que naciste. Sueñas a diario con encontrar a alguien como tú, alguien con quien compartir tus sentimientos, tus preocupaciones, tus miedos, tus ilusiones, tu vida. Alguien que mirándote a los ojos, te diga que te quiere. Alguien que te abrace muy fuerte cuando sientas frío en el armario del que tienes miedo a salir, para no sufrir la incomprensión con la que crees que recibiría tu entorno la noticia de que eres homosexual. Estás deseando vivir todo lo que sientes cuando tus amigos te cuentan los encuentros furtivos con sus novias. Y por experimentar todo lo que te hacen vivir tus amigas cuando te cuentan lo enamoradas que están de sus novios. Tienes 19 años y aún no has besado a nadie. Rezas por que ese beso llegue pronto a tus labios y te haga sentir que no vas a estar solo nunca más.

Un día te haces fuerte y decides crear un perfil en una red social. Lo haces con una identidad falsa para preservar tu anonimato. Te aterra que te descubran, pero tú deseo de ser feliz sin dejar de ser quien eres, es más fuerte. Tras varios intentos fallidos, un día aparece al otro lado del chat un chico que parece sentir lo mismo que sientes tú. Cada una de sus palabras responden a cada una de tus dudas. Poco a poco vas superando tus miedos y un día sientes que puedes confiar en él. Esa confianza se transforma en esperanza. Por fin, un confidente, un amigo, un amante… quizás un novio. Sabes que es muy poco maduro pensar en el amor sin ni siquiera conocerle en persona; pero no puedes evitarlo tras ver todo lo que compartís. Te hace sentir muy feliz pensar que él pueda estar sintiendo lo mismo por ti. 

Te envía su primera foto. No le conoces, pero crees que es el chico más guapo del mundo. Le envías tu foto y te dice que le pareces el chico más guapo del mundo. Tu corazón bombea la sangre a tu cuerpo a mil pulsaciones por segundo. Nunca antes habías sentido una sensación así. 

Es el día de vuestra primera cita. Anoche casi no pudiste dormir y el rato que lo hiciste soñaste que podías volar, que ambos lo hacíais agarrados de la mano por encima de la ciudad en la que vivís, desafiando la incomprensión de la gente. 

Habéis quedado en un sitio discreto de la ciudad. Estás temblando de la emoción. Alguien pronuncia tu nombre a tu espalda. Te vuelves con una sonrisa.  

Te gritan maricón. Ves a un grupo de tíos con la cabeza rapada y ropas de estética neonazi. Uno de ellos graba la escena con el móvil. Tu corazón bombea la sangre a tu cuerpo a mil pulsaciones por segundo. Nunca antes habías sentido una sensación así. Corres. Te alcanzan. Te tiran al suelo. Te insultan. Te patean. Te cogen entre varios y te meten en un coche. Recibes más golpes. Maricón. Hay gente que ha visto la escena, pero que ha mirado para otro lado. Rezas por que todo acabe lo antes posible. Solo sientes dolor. Recibes más golpes. Maricón. Maricón. Maricón.

Te llevan a una casa en la que te torturan y humillan durante horas. Lloras. Les suplicas que paren, que te dejen marchar. Te responden con patadas. Te obligan a decir delante de la cámara que eres maricón. Lloras. Te obligan a hacer el saludo nazi sosteniendo un dildo con la otra mano. Te desnudan y te meten la cabeza en una taza del water. Te obligan a beber. Te pintan el cuerpo con pintura, te rocían con orina. Maricón. Rezas por que todo acabe lo antes posible. Solo sientes dolor. Maricón. Maricón. Maricón. Maricón. Maricón.

Por fin termina tu suplicio. Te dejan tirado inconsciente a las afueras de la ciudad. 

Al día siguiente el vídeo está circulando por Internet. Lo ve toda la ciudad. Nadie actúa contra los agresores, pero tú comienzas a ser objeto de todo tipo de insultos y burlas.

No puedes soportarlo y decides terminar con tu vida.

 

Esto sucedió hace unas semanas en Rusia. No conocemos su nombre, pero su sufrimiento aún circula por Internet y ha despertado la conciencia del mundo civilizado. Es solo la primera víctima. Grupos de activismo LGTB rusos denuncian al menos dos más: Un adulto ha muerto por los golpes recibidos en un ataque similar. Sus asesinos quemaron su cuerpo. Y un joven que desafió el toque de queda impuesto por el gobierno ruso a la visibilidad LGTB mostrándose ante los medios de comunicación con una bandera del arcoíris, fue asesinado por un grupo paramilitar en San Petersburgo.

Desde que el gobierno de Putin aprobó la mal llamada ley de la “propaganda homosexual”, grupos de extrema derecha han multiplicado el acoso al colectivo LGTB en distintas partes de Rusia. Con total impunidad. Se graban insultando, humillando, golpeando y torturando, y lo publican en Internet sin que la policía actúe. La homofobia es una es una enfermedad contagiosa que se está extendiendo de Rusia a Moldavia, Lituania, Armenia y Ucrania, países en los que sus gobiernos han anunciado la intención de aprobar leyes contra la libertad de los homosexuales.

En la redes sociales se han iniciado múltiples campañas que llaman al boicot de los productos de Rusia y de los JJOO que tendrán lugar en la ciudad de Sochi. Su objetivo es neutralizar la escalada de violencia contra los homosexuales rusos.

Los gobiernos occidentales callan. Rajoy, tú eres cómplice de lo que está sucediendo porque en tu mano está ayudar a pararlo. Las marcas patrocinadoras de los JJOO callan. Sony, McDonald’s, Coca Cola, Visa sois culpables de lo que está sucediendo porque en vuestra mano está ayudar a pararlo. ¿Y los miembros del COI? Cualquier puta se vende con más dignidad que ellos. En relación con los JJOO de Sochi, han afirmado que castigarán cualquier acción de los deportistas en favor del colectivo LGTB ruso, declarando que no se debe mezclar deporte y política. Alguien les debería recordar el espíritu con el que Coubertin creó las olimpiadas; y que la defensa de los derechos humanos, la libertad y la vida no dependen de colores políticos. Pero parece que sus conciencias hacen caja con el negocio en que se han convertido los juegos olímpicos.

Hace unas semanas tuve ocasión de asistir a una reunión en la embajada rusa de Madrid en la que representantes del gobierno de Putin nos dijeron que su ley trata de “proteger” a los niños y niñas rusos de la homosexualidad, para evitar que “elijan” ser gays o lesbianas. La pregunta que le hice a los funcionarios con los que hablamos, es la misma que os hago a los que aún pensáis que ser homosexual es una opción: ¿En qué momento decidisteis vosotros ser heterosexuales?

 

Articulo para la revista Gehitu.

17/05/2013

Maricas

En 1941, los nazis iniciaron la persecución de los judíos marcando sus casas y ropas con la estrella de David. En los campos de exterminio, los prisioneros homosexuales eran obligados a llevar un triángulo rosa invertido para señalar la razón de su encierro. Salvando las obvias distancias que nos separan de uno de los periodos de la Historia que más deben avergonzar al ser humano, la imagen muestra que cuando se trata de atacar a alguien por razón de su condición, los métodos parecen no haber cambiado mucho.

Esa que veis es la puerta de 2 amigos que han cometido el delito evidenciar ante sus vecinos que son homosexuales. Las asociaciones por la lucha de nuestros derechos llevan años denunciando casos como este. No es un caso aislado, solo otro más. La pintada se la hicieron hace unos días, en Madrid, la que será en 2017 capital mundial del Orgullo LGBT. Sirva esta foto para denunciar en el día Internacional contra la Homofobia que aún queda mucho camino por recorrer para normalizar nuestra vida en esta sociedad. El mismo día en que el Partido Popular termina oficialmente con la primera asignatura que ha intentado luchar en las escuelas contra el odio hacia los homosexuales, la Educación para la Ciudadanía. Esa puerta marcada es la prueba de lo necesario que es educar en favor del respeto y la tolerancia a las minorías. Esta foto debería llegar hoy al ministro Wert para avergonzarle.

No sabemos qué vecino ha sido el cobarde que ha marcado la puerta de mis amigos, pero yo tengo muy claro a quiénes podemos exigir responsabilidad por actos como este: Al Partido Popular y a la Iglesia, responsables de alentar -o no poner todos los medios posibles para evitar- la homofobia que aún existe en nuestra sociedad. Políticos del PP y jerarcas de la Iglesia, vosotros sois corresponsables de los actos de discriminación, de los insultos, de las agresiones; porque en vuestra mano está pararlos.

Mis amigos han decidido no borrar la pintada. Al menos no por el momento. No se avergüenzan, no quieren esconderse. Ojalá otros vecinos la borraran por ellos. Ojalá llamasen a su puerta y les dijeran que a ellos lo que les avergüenza es haber descubierto que en el vecindario hay un vecino homófobo. Ojalá consigamos entre todos que no sean más necesarios días como el de hoy, en el que la FELGTB ha hecho público un informe que denuncia que el 45% de los homosexuales en España tiene miedo a darse la mano en público. El 91% de los españoles ha sufrido o sido testigo de acoso homófobo en la escuela y hasta un 43% de los adolescentes ha pensado alguna vez en quitarse la vida por el acoso debido a su condición sexual.

08/11/2012

Carta abierta a Ana Botella

Querida Ana,

Te escribo esta carta el día en que el Tribunal Constitucional ha avalado el matrimonio igualitario para hablarte del mío. Y me dirijo a ti por ser, gracias a tus declaraciones sobre las peras y las manzanas, paradigma de esa parte de la sociedad española que, comandada por la Iglesia, no ha cejado en su empeño de imponer una moral religiosa intolerante basada en el prejuicio y el odio hacia los homosexuales, las lesbianas y los transexuales.

El 26 de mayo de 2006 me casé con mi marido, una persona equilibrada, responsable y generosa de la que me siento muy orgulloso. Es para mí una referencia tanto en lo personal como en lo profesional.
Cuando nos casamos ambos hicimos renuncias, pero para sumar un todo más fuerte. Preservando nuestra independencia, eso sí, porque creemos que en pareja tan importante es pasar tiempo juntos como tener tiempo para uno mismo. Compartimos muchas cosas, nuestro amor por la familia, las tareas del hogar, y hasta el gusto por las corbatas. Cuando nos ponemos traje me gusta ayudar a mi marido a elegir la corbata; con esta sencilla rutina comienzan muchos de nuestros días.
Hay personas que nos preguntan cuál es la clave de la estabilidad de nuestro matrimonio, yo diría que la comunicación. Sabemos escuchar al otro.

La gente que lea esto seguramente no verá nada especial en mis palabras, salvo tú, que si tienes buena memoria sabrás recordar que todas ellas son palabras que os habéis dedicado tu marido y tú en distintas apariciones públicas. Sí, Ana, he revisado las entrevistas vuestras publicadas en Internet en busca de alguna declaración personal sobre tu matrimonio que lo diferencie del mío y no he encontrado nada. Seguramente porque no hay nada que encontrar, dado que aunque tus valores personales y los míos difieran, los sentimientos sobre los que se sustenta cualquier proyecto de vida en común basado en el amor son universales. Posiblemente esa sea la clave que explique que la sociedad española, en general, haya aceptado con absoluta normalidad los más de 22.000 matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados a lo largo de estos 7 años en nuestro país. Y probablemente por eso también el Constitucional ha votado hoy a favor de la igualdad de derechos consagrada en el artículo 14 de la Constitución y a favor de la libertad.

Deseando que tu matrimonio, como el mío, dure para toda la vida, se despide un marido feliz.

Artículo para la revista Gehitu. Gracias a Ana Chillida, Fernando Rodríguez, David Montero, Fernando Querejeta y a mi marido por su tiempo y ayuda.

08/10/2012

Meter un gol a la homofobia

Filed under: Denuncia,LGBT — J-osete @ 9:00 AM
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Mi artículo para el número de septiembre de la revista Gehitu y para mi columna en Todobarcelona.net

El fútbol, el deporte rey en el que existen multitud de reinas, pero aparentemente ningún gay. ¿Por qué no salen los futbolistas homosexuales de sus armarios? Hace unos años el diario británico The Independent intentó encontrar la respuesta a través de una encuesta llevada a cabo entre los futbolistas profesionales que juegan en UK. Un 57% de los encuestados respondió que el fútbol es homofóbico, subiendo la cifra hasta el 64.4% entre aquellos que declaraban tener algún amigo gay y alcanzando un 77% entre los futbolistas de la liga equivalente a nuestra Segunda División. Ninguna sorpresa, aquellos contextos en los que hay un mayor exceso de testosterona como las fuerzas armadas o los cuerpos de seguridad son los que más candados han puesto siempre a los armarios de sus integrantes. Para mayor gloria de nuestro escroto, además de ser homófobos también suelen ser entornos machistas y racistas.

De hecho son muchos los medios que han tratado el tema intentando establecer paralelismos entre los comportamientos homófobos y racistas del fútbol. Paralelismos algunas veces poco acertados dada la obvia diferencia entre el que puede ocultar una condición que es objeto de discriminación y el que no tiene más remedio que luchar por defender una identidad que es pública. Lo que sí demuestra la historia en ambos casos es que a medida que la sociedad se hace más tolerante, todos sus ámbitos se van haciendo poco a poco permeables al cambio. Para ello es fundamental el posicionamiento de los que nos gobiernan. Así, en los países cuyas constituciones consagran una igualdad de derechos independiente de la raza o la condición sexual, los poderes públicos –los dirigidos por partidos progresistas o de la derecha civilizada- han trabajado activamente por desarrollar políticas que luchen contra la discriminación. Y aunque es cierto que la visibilidad que facilita la total normalización aún tardará en llegar, ejemplos como los de las asociaciones de policías gays del Reino Unido u Holanda –que incluso participan en las manifestaciones del orgullo LGBT que se celebran en distintas ciudades de ambos países– demuestran que en los reductos del machirulismo más recalcitrante avanzamos por el buen camino.

España, como en otras muchas cosas, “is different”. El mundo se ha mostrado muchas veces sorprendido del camino recorrido desde la dictadura fascista que mató a García Lorca a convertirnos en el 4º país del mundo que iguala nuestros derechos civiles con los del resto de la población. Aún así en España todavía hay muchos Mauricios Colmeneros. Una posible puerta abierta al cambio podría surgir de que la mayoría son fachas que vienen con letra pequeña, porque para muchos de ellos hay una diferencia entre el pobre camarero Machupichu, que no pasa de ser un “sudaca” y Ronaldiño, que es ante todo una estrella. Como la hay si al gitano se le conoce como Camarón. La pregunta ahora sería si ese comportamiento se vería también con los ídolos del balón. Por ejemplo, ¿dejaría Iniesta de ser el jugador querido y respetado que es entre la afición si declarase ser homosexual? Porque el impacto que una noticia así tendría en la prejuiciada percepción que una parte de la sociedad aún tiene de los gays, ayudaría a avanzar unos cuantos pasos de gigante en la normalización de nuestro colectivo.

Esa es la batalla que libró la revista Zero en nuestro país, que cerró tras históricas portadas que sacaron del armario al ejército, al clero y hasta a la benemérita, sin llegar a conseguir una portada para el mundo del fútbol. Esa portada que sí le dio Justin Fashanu al periódico británico The Sun. Fashanu hizo historia por ser el primer jugador de fútbol negro en firmar un contrato de un millón de libras. Luego volvió a hacerla al ser el primer y por el momento único futbolista de un cierto nivel que se ha declarado públicamente homosexual. Su ejemplo desgraciadamente no resulta alentador dado que su salida del armario provocó su descenso a los infiernos. Expulsado de su club, repudiado por su familia y convertido en un paria para la comunidad negra, terminó quitándose la vida poco después. Quiero pensar que eran otros tiempos y que algo así no pasaría hoy en día, cuando tenemos ocasión de ver con orgullo como clubes como el Athletic de Bilbao han participado en una campaña contra la discriminación sexual en el marco del Día Internacional contra la Homofobia.

Nadie espera que Luis Aragonés pase de afirmar que no le cabe por el culo “ni el pelo de una gamba” a que declare algo como que por el ano le entra el Titanic de costado con la tripulación saludando; pero sí cabe esperar que clubes y jugadores hagan honor a los valores sociales que dice promover la FIFA en su web oficial facilitando que todos, tanto jugadores heteros como homos, empiecen a meter goles a la homofobia. Si esto no sucede es porque el fútbol, hoy por hoy, es un deporte de pelotas en el que obviamente hay muy pocos huevos.

31/05/2012

Sin vergüenza

¿Eres de los que opina que la pluma histriónica de Boris Izaguirre en Crónicas Marcianas afectaba negativamente al colectivo gay? ¿o que el personaje Fidel en Aída perjudica la lucha por nuestros derechos?

¿Eres de esos que piensa que las musculocas de tanga alto, las piernas velludas sobre tacones o el gloss bajo un bigote menoscaban la legitimidad de nuestras reivindicaciones el día del Orgullo?

¿Crees que merece más respeto un gay sin pluma que uno que se vista con bata de cola y al que se le encienda la vida imitando a La Jurado (diosa la tenga entre sus senos)?

Algunos creen que la lucha por normalizar nuestras vidas en la sociedad significa encajar en los moldes de comportamiento que ciertas mentes biempensantes consideran apropiados. Otros creemos que la normalización supone terminar con los prejuicios asociados a los roles que se supone que debemos asumir en tanto que hombres y mujeres, para abrir un nuevo periodo de convivencia en el que se respete la libertad de cada individuo para expresar su personalidad al margen de los convencionalismos sociales.

El desfile del día del Orgullo LGBT se abre en Madrid con miembros de ONGs, partidos políticos y sindicatos con todo tipo de eslóganes reivindicativos. Suelen vestir como cualquier otro día y rara vez protagonizan las fotos de los medios reaccionarios que cubren el evento. La manifestación continúa con carrozas que presentan diferentes microcosmos de la realidad que conforma el arcoíris LGBT: Transexuales, lesbianas, musculosos, travestís, fetichistas de los uniformes y de todo tipo de materiales (cuero, látex, guatiné…), drag-queens, orondos osos, peludos lobos, saltarinas gacelas Thomson… Este suele ser el objetivo de las cámaras de La Razón, ABC o Intereconomía. El patrón es siempre el mismo: Escogen a los manifestantes que ofrezcan una imagen que escandalice a sus lectores por cuestionar lo que ellos consideran “decente”, para prestarse a continuación a un repetitivo discurso homófobo que suele terminar con algo parecido a “¿de verdad cree usted que Dios aprobaría que esos 2 hombres pintados como puertas y vestidos de mujer adoptasen un niño?”.

Según el diccionario de la RAE, la decencia define por igual recato y honestidad, y quizás de ahí venga un juicio que mezcla maliciosamente al monje con su hábito, olvidando lo sabio que es nuestro refranero al respecto. Igual ha llegado el momento de redefinir el concepto de decencia dado que hay muchas putas muy honradas aunque poco recatadas y mucho sinvergüenza con la camisa del traje perfectamente abotonada hasta el cuello.
Hace tiempo tuve ocasión de ver salir de uno de los edificios de la City londinense a un ejecutivo con un elegante traje chaqueta y… tacones. Lo más sorprendente de la escena para mí, como español, es que nadie parecía sorprendido a nuestro alrededor. En España dudo mucho que ningún banco contratase a un hombre -por bueno que fuera su CV- si, por la razón que fuese, quisiera llevar tacones; aunque mejor nos hubiera ido si en vez de gestores corruptos con blancos calzoncillos, nuestras cajas hubiesen sido dirigidas por honrados gestores con bragas de encaje.

Por otro lado, conozco no pocos gays que critican el “carnaval” en el que dicen que se ha convertido el Orgullo. Se avergüenzan de todo lo que condenan los prejuicios de esas personas que, si pudiesen, nos volverían a encerrar en los armarios de las peores dictaduras, fascistas, comunistas o religiosas –que poco importa la diferencia cuando se trata de lesbianas, gays y transexuales-. Tolerar a los que “no se les nota” siempre que “lo lleven con discreción” forma parte de ese hipócrita “don’t ask, don’t tell” que, con la excusa de que la orientación sexual es un asunto privado, intenta robarnos la libertad de vivir públicamente nuestra orientación afectiva, tan pública como la de cualquier pareja hetero que pasee de la mano mostrando su amor por cualquier calle de cualquier pueblo de España.

El sentimiento de orgullo que visibilizamos cada 28 de junio defiende la diversidad y la libertad. Los que abren la manifestación llevan años –cuando no toda la vida- luchando para los que la cierran puedan bailar sobre tacones soltando toda la pluma que les salga del coño, tengan pene o vagina. Si no compartes este sentimiento, mejor quédate en casa. Si crees que nuestra sociedad será mejor en la medida en la que respete y proteja a las personas que la conforman para que puedan expresar con libertad su propia identidad entonces no importa si eres lesbiana, gay, trans, bi o heterosexual, con pluma o sin ella, con la raya a un lado o rubias coletas, con cristiano calzoncillo o tanga de lentejuelas, sé bienvenid@ porque compartimos una misma causa.

06/11/2011

Reflexiones

Reflexiones en el nº72 de la revista Gehitu.

Conozco gays empresarios que viven en Chueca, donde tienen sus negocios, que están esperando como agua de mayo que gane el PP las elecciones porque “será bueno para la empresa”. Me dicen que “no todo en esta vida es ser gay”. Es cierto, tan cierto como que uno elige ser empresario, pero no ser homosexual. No sé si el PP será bueno para sus negocios, ellos son los que dirigen empresas. Lo que sin embargo sí sé es que el PP será malo para todos esos homosexuales que no son empresarios en Chueca, sino maricas, mariquitas, maricones, marimachos o bolleras en tantos pueblos pequeños y barrios de grandes ciudades donde ser uno/a mismo/a les puede enfrentar al infierno de la intolerancia. El Partido Popular es un partido homófobo que mantiene un recurso en el Constitucional contra nuestro derecho a contraer matrimonio. El Partido Popular es un partido homófobo que va a eliminar del sistema educativo un loable intento de educar a las nuevas generaciones en el respeto a la diferencia. El Partido Popular es un partido homófobo que dice que nos tolera, pero que claramente no nos respeta. Me da igual que el PP sea bueno para el negocio de unos pocos mientras sea lo peor para la felicidad de muchos. El 20N DI NO AL PARTIDO POPULAR.

El Foro de la Familia Aria se manifiesta contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

19/10/2011

Los PPájaros

10/10/2011

Gehitu nº 71

Publicado originalmente en flickr, ha sido incluído este mes en el nº 71 de la revista Gehitu.

08/09/2011

Gehitu nº 70

“Si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas, porque es que son componentes distintos. Hombre y mujer es una cosa, que es el matrimonio, y dos hombres o dos mujeres serán otra cosa distinta”. Ana Botella, hortopolítica, en una entrevista con la Agencia EFE, sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. (11/10/2004).

Publicado originalmente en 2006 en flickr, ha sido incluído este mes en el nº 70 de la revista Gehitu.

15/06/2011

“Orgullo Hetero”

Publican en la revista de Gehitu mi artículo sobre el “Orgullo Hetero”: doc.gehitu.org/magazine/Gehitu%20Magazine%2068.pdf

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