Mi cockring no me deja pensar

08/11/2012

Carta abierta a Ana Botella

Querida Ana,

Te escribo esta carta el día en que el Tribunal Constitucional ha avalado el matrimonio igualitario para hablarte del mío. Y me dirijo a ti por ser, gracias a tus declaraciones sobre las peras y las manzanas, paradigma de esa parte de la sociedad española que, comandada por la Iglesia, no ha cejado en su empeño de imponer una moral religiosa intolerante basada en el prejuicio y el odio hacia los homosexuales, las lesbianas y los transexuales.

El 26 de mayo de 2006 me casé con mi marido, una persona equilibrada, responsable y generosa de la que me siento muy orgulloso. Es para mí una referencia tanto en lo personal como en lo profesional.
Cuando nos casamos ambos hicimos renuncias, pero para sumar un todo más fuerte. Preservando nuestra independencia, eso sí, porque creemos que en pareja tan importante es pasar tiempo juntos como tener tiempo para uno mismo. Compartimos muchas cosas, nuestro amor por la familia, las tareas del hogar, y hasta el gusto por las corbatas. Cuando nos ponemos traje me gusta ayudar a mi marido a elegir la corbata; con esta sencilla rutina comienzan muchos de nuestros días.
Hay personas que nos preguntan cuál es la clave de la estabilidad de nuestro matrimonio, yo diría que la comunicación. Sabemos escuchar al otro.

La gente que lea esto seguramente no verá nada especial en mis palabras, salvo tú, que si tienes buena memoria sabrás recordar que todas ellas son palabras que os habéis dedicado tu marido y tú en distintas apariciones públicas. Sí, Ana, he revisado las entrevistas vuestras publicadas en Internet en busca de alguna declaración personal sobre tu matrimonio que lo diferencie del mío y no he encontrado nada. Seguramente porque no hay nada que encontrar, dado que aunque tus valores personales y los míos difieran, los sentimientos sobre los que se sustenta cualquier proyecto de vida en común basado en el amor son universales. Posiblemente esa sea la clave que explique que la sociedad española, en general, haya aceptado con absoluta normalidad los más de 22.000 matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados a lo largo de estos 7 años en nuestro país. Y probablemente por eso también el Constitucional ha votado hoy a favor de la igualdad de derechos consagrada en el artículo 14 de la Constitución y a favor de la libertad.

Deseando que tu matrimonio, como el mío, dure para toda la vida, se despide un marido feliz.

Artículo para la revista Gehitu. Gracias a Ana Chillida, Fernando Rodríguez, David Montero, Fernando Querejeta y a mi marido por su tiempo y ayuda.

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8 comentarios »

  1. Solo puedo decir que estoy completamente de acuerdo con lo que dices en tu carta. De hecho mis 2 mejores amigos Luis y Jorge (2 de los hombres más importantes en mi vida y a los que adoro)son pareja desde hace casi 8 años y admiro profundamente el amor y el apoyo que se dan el uno al otro.

    Un abrazo y ¡enhorabuena! por haberte casado con la persona que quieres. Te deseo toda la felicidad del mundo.

    Comentario por Bea — 08/11/2012 @ 2:40 PM | Responder

    • Muchas gracias, Bea.

      Comentario por J-osete — 08/11/2012 @ 4:01 PM | Responder

  2. […] Carta abierta a Ana Botella sobre el matrimonio homosexual […]

    Pingback por Carta abierta a Ana Botella sobre el matrimonio homosexual — 12/11/2012 @ 12:09 PM | Responder

  3. Vaya por delante que obviamente los homosexuales tienen el mismo derecho al matrimonio que los zurdos, los rubios, o los del atleti de madrí.
    Dicho esto, a mi me parece que el matrimonio es una institución que debería de superarse, y me gustaba pensar que el colectivo homosexual abanderaba esta idea. Pero al contrario, se diría que son sus más fervientes devotos, junto con los ultracatólicos. Paradójico, ¿no?
    Un abnrazo.

    Comentario por Antonio — 12/11/2012 @ 12:30 PM | Responder

    • Entre los gays y las lesbianas, como entre los heterosexuales, hay gente que opina como tú y gente que opina lo contrario. La cuestión es que de la misma forma que el que piense como tú tiene la libertad de elegir no casarse, el que opine lo contrario debe tener la libertad de poder hacerlo. El debate no está en si el matrimonio es una institución que debería superarse, sino en que la ley no discrimine a las personas por razón de su orientación afectiva, opten estas por casarse, formalizar su relación como pareja de hecho, o “arrejuntarse”.

      Cuando decidí contraer matrimonio con mi actual marido hubo mucha gente que me dijo que no entendía mi decisión porque pensaban que los gays éramos personas “modernas” que no encajan en una “institución” considerada por muchos como “carca”. Creer que todos los gays somos gente de mentalidad “moderna” no es más que un cliché, como lo es que todos somos personas sensibles que entienden de moda. Entre los gays y las lesbianas hay personas tan modernas o conservadoras, tan sensibles o insensibles, y tan estilosas u horteras como entre los heterosexuales. Lo que tú describes es solo fruto de un prejuicio y no solo sobre sobre los gays, sino también sobre lo que significa el matrimonio para muchas personas. La mayoría de mis familiares y amigos están casados y no son ultracatólicos; de hecho muchos de ellos se han casado por lo civil -como obviamente hice yo- porque no creemos en ningún dios. Al margen de todo esto te diré que yo viví mi boda como todo lo contrario a algo “carca”. A mí me pareció absolutamente rupturista que España fuera el 4º país del mundo en aprobar el matrimonio igualitario.

      Un saludo, Antonio.

      Comentario por J-osete — 14/11/2012 @ 2:25 PM | Responder

      • No era consciente de la cantidad de prejuicios, y lugares comunes que escondían mis palabras.

        De hecho, releyéndome, sigo sin verlo, pero ya digo que debe de estar escondido. Quizás el origen de todo está en esta imprecisión mía de “me gustaba pensar que el colectivo homosexual …”, cuando lo exacto habría sido poner “me gustaba pensar que dentro del colectivo homosexual…”. Y la comparación con los ultracatólicos, como apunto, es a modo de paradoja. Una pretendida gracieta, por decirlo mejor. Nada más lejos de mi intención el comparar ambos colectivos. Y no pretendía “descentrar el debate”, ni nada parecido.

        Resumiendo, que siento que mi descuidada redacción haya podido ser tan mal interpretada. Pido disculpas si mis pobres recursos literarios han ofendido en lo personal como es el afear tu boda.

        En todo caso, celebro que mi torpeza haya servido para tu sistemático repaso de los tópicos sobre homosexuales que tiene el hetero, pues siendo ciertos nunca está de más traerlos a la palestra con cualquier excusa.

        Un saludo, y nos leemos,… y nos interpretamos. 😉

        Comentario por Antonio — 19/11/2012 @ 11:29 AM | Responder

  4. Genial!

    Comentario por Ildefonso Rizos Fotógrafos — 12/11/2012 @ 1:20 PM | Responder


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